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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Cupos, controles y un baúl con 42 truchas: la previa de la temporada de pesca en la Patagonia neuquina

Antes de la apertura general del 1 de noviembre, dos embalses neuquinos permiten pescar con cupos estrictos. Los operativos sobre la Ruta 237 ya dejaron a un conductor sumariado por multiplicar por ocho el límite legal.

PC
Paola CardozoSalud y sociedad · · 4 min de lectura
Cupos, controles y un baúl con 42 truchas: la previa de la temporada de pesca en la Patagonia neuquina

Lo vi en la guardia esa madrugada de octubre: un hombre grande, de chaleco inflado y gorra con pin de pesca, sentado en la banqueta de la Subcomisaría 36ª de Piedra del Águila, con las manos todavía temblando. Acababan de abrirle el baúl de un Chevrolet Prisma en el kilómetro 1304 de la Ruta 237 y había adentro, según me contaron los efectivos de la División Brigada Rural y Montada del Limay que participaron del operativo, 42 truchas arcoíris, varias ya sin cabeza y listas para el freezer. Eran, literalmente, la pesca de un mes entero para diez permisos distintos, todas amontonadas en un solo auto. Aquel hombre no entendía por qué lo habían detenido si “la trucha estaba ahí nomás, al alcance de la mano”. Pero esa es exactamente la escena que la Dirección Provincial de Fauna quiere evitar antes de la apertura formal de la temporada de pesca 2026-2027.

Para quien todavía no haya sacado el reel del placard, conviene repasar un par de cosas. La temporada general en ríos y lagos de la provincia del Neuquén abre el 1 de noviembre y se extiende hasta mayo. Antes de esa fecha, la pesca deportiva solo está habilitada en una ventana muy chica y muy controlada: la llamada Zona 2, que comprende los embalses Piedra del Águila y Alicurá, y que se puede pescar hasta el 31 de octubre inclusive.

Las reglas de la ventana anticipada en los embalses

En los dos embalses habilitados rige, según informó la Dirección Provincial de Fauna, un cupo máximo de cinco truchas arcoíris por permiso, y la actividad se permite únicamente en horario diurno. No es una recomendación: el cupo es por persona habilitada, no por grupo, y se lleva un registro de cada captura devuelta o retenida. Una vez que se completa el cupo, el pescador puede seguir devolviendo piezas, pero no está autorizado a retener ninguna más hasta el otro permiso.

Cuando la temporada abra el 1 de noviembre, el escenario se ampliará hacia la mayoría de los ríos y lagos neuquinos, incluidos varios que durante la veda funcionan exclusivamente como áreas de resguardo para la fauna acuática. La apertura implica, además, que volverá a habilitarse la pesca con devolución obligatoria en buena parte de los ambientes protegidos.

Los controles sobre la Ruta 237 y por qué el baúl importa tanto

La Ruta 237, que conecta Neuquén capital con San Martín de los Andes y pasa pegada a varios embalses populares, es la columna vertebral de la temporada. Por eso mismo es también el principal corredor de control. Personal de Fauna y efectivos de la División Brigada Rural y Montada del Limay realizan operativos conjuntos en distintos puntos del camino, a veces en puestos fijos, otras veces en móviles que se cruzan de manera sorpresiva. La Dirección Provincial de Fauna reportó que, desde que se intensificaron los patrullajes, la cantidad de infracciones detectadas cayó alrededor del 60 por ciento respecto de la temporada anterior.

El episodio del baúl con 42 truchas no fue un hecho aislado. En mayo pasado, sobre el kilómetro 1353 de la misma ruta, se secuestraron 31 piezas. En marzo, tres vehículos fueron retenidos junto con truchas ya faenadas y carne de ciervo sin aval sanitario. Son casos que muestran un patrón: la infracción suele detectarse en el camino de regreso, no en la costa del embalse, porque es ahí, en la ruta, donde el cupo se vuelve visible.

Qué pasa si uno se pasa del cupo

En el caso del conductor del Chevrolet Prisma, las 42 piezas multiplicaban por más de ocho el cupo legal vigente para los embalses que estaban habilitados. Se le labró un acta de infracción por incumplimiento de la Ley Provincial de Fauna Silvestre Nº 2539, que tipifica las capturas por encima del tope permitido y contempla sanciones que van desde multas hasta la inhabilitación del permiso de pesca para temporadas siguientes, según la gravedad y los antecedentes del infractor.

Volví a pensar en el hombre de la gorra con pin de pesca mientras escribía esto. Lo que más le costaba entender, me dijo uno de los efectivos, era que su error no había sido pescar demasiadas truchas en el agua, sino pretender bajarlas todas juntas en un mismo auto por la Ruta 237. Con noviembre a días de empezar y la temporada completa por abrirse, ese es justamente el momento del año en el que conviene tomarse diez minutos para revisar el permiso, confirmar el cupo del lugar donde uno va a pescar y aceitar las reglas básicas. La diferencia entre un buen fin de semana en la Patagonia y una madrugada en la comisaría suele estar, casi siempre, en esos diez minutos.

PC
Paola CardozoSalud y sociedad

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