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Domingo, 4 de octubre de 2026
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El Pirata se lo llevó del Kempes con un gol de banco y un arquero que no quiso ser vencido

Belgrano derrotó 1-0 a Talleres en el clásico cordobés con un tanto de Ramiro Hernández, que había ingresado minutos antes, y resistió los embates locales gracias a una noche inspirada de Manuel Vicentini.

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Ezequiel ArjonaDeportes · · 3 min de lectura
El Pirata se lo llevó del Kempes con un gol de banco y un arquero que no quiso ser vencido

Arrancamos por lo que importa: la pelota le quedó a Ramiro Hernández dentro del área y la empujó. Tres toques y el Kempes enmudeció. El Pirata se llevaba el clásico cordobés en una jugada que ni el más optimista de los hinchas de Belgrano había imaginado, porque la había empezado Talleres metiéndose en el área rival.

El gol que nació en la contra y terminó con el banco como héroe

Corría el minuto 41 cuando Talleres se fue arriba con todo. Belgrano le robó la pelota, armó la réplica por la izquierda, metió el centro al corazón del área y Hernández, que había reemplazado a González Metilli, apareció para resolver lo que Nicolás Fernández no pudo. Un gol con apellido celeste, de los que duelen del otro lado de la línea de cal.

Lo del banco de Ricardo Zielinski fue directamente quirúrgico. Además del propio Hernández, el DT movió piezas: Fernández por Passerini, y después Benítez, Longo y Velázquez por Morales, Vázquez y Rigoni. Cambios con nombre y apellido, que terminaron inclinando la historia a favor de la visita.

Vicentini, figura de manual: dos pelotas al poste y un arco en cero

La pregunta del clásico cordobés siempre es la misma cuando juega la T en su casa y hace 35 grados a la sombra: ¿aguanta el arco? Esta vez no, aguantó Manuel Vicentini. Le sacó por arriba un cabezazo a Valentín Depietri que tenía destino de gol, le desvió al córner otro centro de Rick y alcanzó a tocar un tiro libre del pibe Giovani Baroni, de 17 años, que se estrelló contra el travesaño. Una, dos y tres. A la cuarta, la T ya no creía.

Antes de todo eso, la T había avisado con un zurdazo de Rick que besó el palo y con un cabezazo de Diego Valoyes que encontró el arco vacío, pero se le fue desviado. El equipo de Omar De Felippe generó, llegó, inquietó. Le faltó lo de siempre: el gol.

Zelarayán estuvo a milímetros de liquidarlo

Porque del otro lado también hubo situaciones para estirar la diferencia. Lucas Zelarayán cabeceó por arriba del travesaño a la salida de un córner, Passerini le erró al arco en un avance mano a mano y hasta se topó con una salida en falso de un Román Riquelme que poco tuvo que ver con el del barrio de La Boca. Después del gol, el propio Zelarayán sacó un derechazo desde el borde del área que dio en el palo y se fue corriendo por la línea de sentencia. Por milímetros no fue 2-0, pero terminó siendo 1-0, que es lo que cuenta.

Tabla y próximo rival: Belgrano suma tres puntos de oro como visitante en una cancha donde ganar no es tarea sencilla, y llega entonado para lo que viene. Talleres, en tanto, se queda con las manos vacías y con la bronca de un clásico que tuvo en el bolsillo, pero que se le escapó entre los guantes de Vicentini y la noche inspirada del banco del Pirata. En Córdoba ya se habla de una sola cosa: el gol de Hernández, la volada del arquero y un 1-0 que viaja a Alberdi.

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Ezequiel ArjonaDeportes

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