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El sueldo le ganó a la inflación en lo grueso, pero los servicios se llevan la diferencia

Según el período que se tome como inicio, los salarios privados registrados acumulan una mejora del 9% o una caída del 3,6% en términos reales. Vivienda, agua, electricidad y gas treparon casi 530% desde enero de 2024, muy por encima del 234,7% del índice general.

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Iván Escobar NazarCampo y producción · 21 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

El poder de compra de los salarios privados registrados muestra un resultado ambiguo que depende del punto de partida elegido para el cálculo. Si la comparación arranca en enero de 2024, los sueldos acumularon una suba real del 9%; en cambio, al incorporar diciembre de 2023 al inicio de la serie, la variación pasa a ser negativa y alcanza una pérdida del 3,6%, siempre medida contra el Índice de Precios al Consumidor que publica el INDEC. Los porcentajes analizados corresponden a un ejercicio cuyo mes de cierre no está precisado en la información de base, por lo que no permiten por sí solos describir la situación salarial de un momento puntual.

La distancia entre ambas mediciones se explica, en buena medida, por el salto inflacionario que se registró en diciembre de 2023, cuando la variación mensual de precios llegó al 25,5%. Al sumar ese mes al inicio de la comparación, el incremento acumulado de precios ronda el 320%, mientras que si se lo excluye el acumulado se reduce al 234,7%. Esa diferencia de casi ochenta puntos porcentuales en la base es la que termina definiendo si el salario real aparece con signo positivo o negativo en el resultado final.

Servicios por encima del índice general

Aunque el ingreso promedio acompañe la inflación, la composición del gasto de cada hogar puede hacer que la mejora efectiva sea menor o directamente se revierta. Desde enero de 2024, el rubro vivienda, agua, electricidad y gas acumuló un incremento cercano al 530%, más del doble del 234,7% que registró el índice general en igual período. El transporte, por su parte, subió 274%, también por encima del promedio. Los alimentos y bebidas, en cambio, mostraron una dinámica más alineada con el índice general, lo que reduce el impacto sobre los presupuestos que concentran el gasto en ese rubro.

  • Vivienda, agua, electricidad y gas: suba cercana al 530% desde enero de 2024.
  • Transporte: incremento del 274% en el mismo período.
  • Índice general de precios: aumento acumulado del 234,7%.
  • Salario real de privados registrados: +9% desde enero de 2024; -3,6% al incluir diciembre de 2023.
  • Salarios públicos: caída real de entre 0,7% y 16,5%, según el punto de comparación.
  • Asalariados informales: mejora real de entre 85% y 115%, desde niveles de partida muy deteriorados.

Los empleados públicos presentan pérdidas de poder adquisitivo en los dos escenarios contemplados, con caídas reales que van del 0,7% al 16,5%, lo que los ubica como el segmento más rezagado dentro de los asalariados relevados por el INDEC. En el otro extremo, los trabajadores informales exhiben mejoras reales de entre el 85% y el 115%; sin embargo, ese grupo, que representa más del 44% de los asalariados del país, partía de ingresos muy deteriorados tras años de pérdida acumulada, por lo que los porcentajes expresan una recuperación desde una posición de base baja y no una equiparación con los sueldos formales.

También corresponde tener presente qué trabajadores abarca cada indicador antes de leer los números como un diagnóstico global. El RIPTE mide remuneraciones brutas de empleados formales con más de trece meses de antigüedad y deja afuera tanto a quienes no cumplen ese requisito como a los no registrados. El Índice de Salarios del INDEC, en tanto, distingue entre empleo privado registrado, empleo público y empleo informal, lo que permite desagregar la evolución según el tipo de inserción laboral.

El salario no cuenta toda la historia

La evolución del sueldo tampoco describe por completo la situación del mercado laboral. De acuerdo con los registros del SIPA, en el período analizado se perdieron más de 240.000 puestos de trabajo en el sector privado formal, una dimensión que queda afuera de la comparación salarial pero que condiciona la lectura agregada: puede haber mejora en el ingreso promedio de quienes conservan el empleo y, al mismo tiempo, una destrucción neta de puestos que afecta la dinámica general del mercado de trabajo. Para los próximos meses, la consultora Ecolatina y el Centro de la informe del INTA Yuto proyectan que la evolución dependerá de cómo cierren las paritarias, del ritmo de la inflación en servicios regulados y del comportamiento de los rubros que más pesan en el gasto de los hogares, en un escenario donde la recuperación del salario real continúa siendo heterogénea entre formales, públicos e informales.

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Iván Escobar NazarCampo y producción

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