Selva, volcanes y dos océanos: por qué cada vez más argentinos eligen Costa Rica para desconectar
El país centroamericano recibió cerca de 37.000 visitantes argentinos en el último año y muestra un alza del 6,7 por ciento en la temporada actual. Naturaleza, aventura y bienestar se combinan en un destino que se recorre durante los doce meses.

Lo conocí en una guardia cualquiera de un hospital público de Buenos Aires, cuando un paciente me contó que había llorado frente a un tucán en Manuel Antonio. Hablaba de Costa Rica como si le hubieran cambiado la cabeza. Y no era el primero: en los últimos meses, el flujo de argentinos que cruza el continente para meterse en la selva centroamericana no deja de crecer. El Instituto Costarricense de Turismo reportó cerca de 37.000 visitantes argentinos en el último año y un alza del 6,7 por ciento en la temporada actual. Los números confirman lo que ya se ve en los mostradores de las agencias.
Un país del tamaño de cinco veces la provincia, pero con la biodiversidad de un continente
Con poco más de cinco veces la superficie de la provincia de Buenos Aires, Costa Rica una variedad de ecosistemas que impresiona. Para dimensionarlo con una imagen de casa: si la provincia fuera una habitación, Costa Rica sería un PH con terraza, balcón y jardín propio. Más del 25 por ciento del territorio está bajo algún régimen de protección, entre parques nacionales y reservas, lo que permite organizar la visita alrededor de entornos donde la mano humana aparece lo justo.
La fauna es uno de los grandes atractivos y se accede sin requisitos de experiencia previa. Hay registrados más de 900 especies de aves, además de monos cara blanca, perezosos, ranas de colores intensos y tortugas marinas que llegan a desovar en ciertas playas del Caribe entre julio y octubre. El avistaje se puede hacer por cuenta propia en senderos señalizados o con guías locales que conocen los movimientos de los animales.
Arenal, Pacífico y Caribe: tres maneras de pasarla bien
La oferta de actividades se acomoda a distintos niveles de exigencia física. En zonas de selva como Monteverde y La Fortuna hay puentes colgantes que caminan entre las copas de los árboles, caminatas guiadas por el suelo del bosque, canopy sobre cables de acero, rafting en ríos de aguas blancas y paseos en bote. El volcán Arenal y su entorno de aguas termales concentran buena parte de la demanda. Las costas sobre el Pacífico y el Caribe suman playas de aguas cálidas aptas para surf, buceo o simplemente descanso. La temporada de mayor concurrencia va de diciembre a abril; el período de mayo a octubre, con la excepción de julio, presenta menor afluencia y, según Evelyn Figueroa, directora de Mercadeo del ICT, precios más bajos.
- Puentes colgantes entre las copas de los árboles, canopy y caminatas guiadas en reservas como Monteverde y La Fortuna.
- Rafting en ríos de aguas blancas y visitas a aguas termales en el entorno del volcán Arenal.
- Surf, buceo y avistaje de tortugas marinas en costas del Pacífico y del Caribe.
- Retiros de yoga, termas y alojamientos integrados al entorno natural para una experiencia de bienestar.
“La empresa tiene que hacer efectivo dentro de ese proceso de certificación cómo integrar al cliente dentro del proceso de funcionamiento del establecimiento. ¿Cómo es que el cliente participa en un ahorro del agua, desde preguntarle si quiere que le cambien las toallas todos los días o puede ser día por medio?”Víctor Hugo Quesada, subgerente del Instituto Costarricense de Turismo
Quesada insistió en que la participación tiene efectos que sobreviven al viaje. “No solo consumís un producto turístico, es que te estás transformando porque estás participando directamente en un programa de sostenibilidad”, dijo. En la práctica, esto se traduce en lodges que reciclan el agua de lluvia, hoteles que piden reutilizar toallas y restaurantes que sirven comida elaborada con productores a menos de cien kilómetros. Son gestos de eco que se repiten en decenas de establecimientos certificados.
En cuanto a la conectividad, Copa Airlines opera vuelos regulares desde Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Salta hacia San José. Avianca y Latam cubren la ruta con conexión en Bogotá y Lima, respectivamente. Figueroa destacó que el destino funciona los doce meses del año, lo que permite armar viajes tanto en vacaciones de verano como en los recesos de invierno o en fechas intermedias. Para el paciente que me habló del tucán, la elección ya está hecha: vuelve en noviembre. Esta vez, al Caribe.
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