Tacko Fall volvió a la NBA: los 76ers le abrieron la puerta y el gigante senegalés meterá miedo bajo el aro
Con 2,29 metros y un contrato de ida y vuelta con la G League, el pivote más alto de la liga recaló en Philadelphia a días de empezar la temporada. En Philadelphia no se vio un tipo así desde los tiempos de Wilt.

El pibe de Senegal que parece un semáforo prendido en verde ya tiene nuevo club en la NBA. Tacko Fall, dos metros veintinueve de pura sombra bajo el aro, estampó la firma con Philadelphia 76ers y desde el vamos quedó bajo la lupa de Nick Nurse, un entrenador que sabe cómo exprimir a un interno y, de paso, cómo esconderlo cuando hace falta.
La operación se cerró con un contrato bidireccional, esa figura que en la NBA permite saltar entre el equipo grande y la G League sin quemar una plaza del roster principal. En este caso, los Blue Coats de Delaware serán la otra casa del gigante, siempre y cuando el coach lo mande a fajar abajo en el quinteto titular.
Un monstruo con currículum viajero
- Boston Celtics fue su primera escala en la NBA, entre 2019 y 2021, con escalas en los Maine Red Claws de la G League.
- Cleveland Cavaliers le dio la chance en 2021-2022: fue titular contra Boston y firmó su récord de diez rebotes en un partido.
- Después de ser cortado, recaló en los Cleveland Charge de la liga de desarrollo y entró en el quinteto ideal defensivo del torneo.
- Buscando minutos, se fue a China con Xinjiang Flying Tigers, Nanjing Monkey Kings y Ningbo Rockets.
- También pasó por Australia con los New Zealand Breakers de la NBL y por Puerto Rico, defendiendo a los Piratas de Quebradilla en la BSN.
Para dimensionarlo: Fall es hoy el jugador más alto de toda la NBA y el tercero en la historia de la liga, apenas superado por Gheorghe Mureșan y Manute Bol, los dos gigantes rumanos y sudaneses que medían dos metros treinta y uno. Lo que no aparece en los libros es que Tacko, a diferencia de aquellos, juega con una sonrisa permanente y se da el lujo de sacarse fotos con todo el mundo: en cualquier cancha donde toca se vuelve atracción de platea.
Por qué importa en Philadelphia
En el roster de los Sixers no sobra nadie. Joel Embiid es el dueño absoluto de la pintura cuando está sano, pero las lesiones lo acechan. Tener a un interno de casi dos metros treinta disponible para banquillazos y noches de back to back no es un lujo: es casi una póliza de seguro. Si Nurse lo manda a la cancha, el rival va a tener que pensar dos veces cada penetración. Y si no lo usa, lo manda a Delaware a sumar piernas y confianza.
El calendario ya empieza a acechar y el cuerpo técnico necesita saber con qué cuenta. En la previa del debut, la pregunta del millón es cuántos minutos le van a quedar en el tintero: ¿tendrá Fall escenas de verdad con la camiseta de los Sixers o pasará otra temporada de viaje permanente entre la NBA y la liga de desarrollo? Por lo pronto, en la antesala del partido que abre la temporada, el gigante ya se llevó todas las miradas en el entrenamiento. Habrá que ver si la luz se mantiene encendida cuando llegue el primer salto.
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