Treinta años sin Gilda y un himno que nació en un pasillo, no en una radio
A tres décadas de la muerte de Miriam Alejandra Bianchi, la historia íntima de "No me arrepiento de este amor": una canción que ella misma compuso, que casi no entra en el disco y que terminó convirtiéndose en el himno más visitado de la cumbia argentina.

Hay canciones que aparecen y otras que se ganan el lugar a fuerza de silencio. "No me arrepiento de este amor" pertenece a la segunda categoría, y eso, lejos de ser un detalle, es lo que vuelve a Gilda una figura incómoda para los manuales de éxito fácil. Treinta años después de su muerte en la Ruta 12, todavía hay quienes se sorprenden al enterarse de que este himno de la cumbia no nació en un estudio majestuoso ni con un productor convencido, sino en una jornada de resfrío, ausencias y decisiones tomadas al pasar.
Miriam Alejandra Bianchi tenía 34 años cuando el 7 de septiembre de 1996 se subió al Fiat que nunca llegó a destino. Para entonces ya había dejado el jardín de infantes, había contestado un aviso que le cambió la vida y se había reinventado como Gilda, un nombre artístico que todavía sigue cargando con más mito que biografía. La canción que hoy resume todo su recorrido, paradójicamente, no fue un éxito inmediato en la Argentina. Hubo que esperar a que la muerte la volviera enorme para que el país la escuchara como se merecía.
Una maestra jardinera convertida en autora total
Lo que pocas veces se dice con la fuerza que merece es que "No me arrepiento de este amor" fue escrita íntegramente por ella. Lo confirma Juan Carlos "Toti" Giménez, músico y productor que compartió con Gilda una etapa clave de trabajo. Según su relato, la canción nació como una dedicatoria personal hacia él, y la propia Gilda se negó a figurar como coautora pese a la colaboración habitual entre ambos. Es decir: cuando la escuchamos, estamos escuchando letra y música de una sola cabeza, la de una mujer que antes de cantarles a miles les leía cuentos a nenes de cinco años.
“La canción fue compuesta íntegramente por Gilda y se la dedicó a mí. Ella no quiso atribuirle coautoría, pese a la colaboración habitual que teníamos.”Juan Carlos "Toti" Giménez, músico y productor
La grabación clandestina y el resfrío que terminó en arreglo
La historia del registro tiene todo el condimento de una ocurrencia de backstage más que de una sesión formal. El productor José "El Cholo" Olaya no estaba convencido de incluir el tema en el disco, y según el recuerdo de Giménez, la canción terminó grabándose mientras Olaya estaba en Perú. Para colmo, Gilda ese día estaba resfriada, y el arreglo de teclado se terminó usando para reforzar la voz en uno de los pasajes centrales. Una canción que hoy suena en cada fiesta popular argentina empezó, en parte, tapando una mocosidad.
De Bolivia a la Argentina, pasando por Attaque 77
- El primer reconocimiento fuerte del tema llegó desde Bolivia y Perú, donde Gilda realizó presentaciones y apariciones televisivas antes de explotar acá.
- En Argentina el fenómeno masivo fue póstumo: entre 1997 y 1998 el disco "Pasito a pasito con… Gilda" volvió a circular y la canción se instaló en radios, televisión y pistas de baile.
- En 1998, Attaque 77 publicó su propia versión, que amplió el alcance del tema más allá del circuito tropical y lo cruzó hacia el rock.
- En 2016 se estrenó la película biográfica "Gilda", protagonizada por Natalia Oreiro, que llevó el nombre de la canción como título y contribuyó a fijar el tema como himno.
Uno de los datos que más me gusta rescatar es el de Attaque 77 versionándola en 1998. Pocas veces una banda de rock se anima a meter mano en el cancionero tropical con tanto compromiso, y el resultado ayudó a correr a Gilda del ghetto del "género bajo" para dejarla donde siempre debió estar: en el centro de la música argentina. Si te cruzás hoy con algún pibe de veinte años que se sabe de memoria la letra, es probable que la haya conocido por ahí.
Por qué sigue siendo la puerta de entrada a Gilda
A más de tres décadas de su lanzamiento, "No me arrepiento de este amor" funciona como tarjeta de presentación. Condensa una elección de vida (dejar la docencia, saltar a los escenarios, cambiar de nombre y de futuro), un modo de componer muy personal y una decisión artística que la propia Gilda empujó contra la opinión de su propio productor. Escucharla hoy, con todo lo que ya sabemos, es leer un currículum disfrazado de cumbia.
Mi recomendación concreta para quien no haya visto la película de Natalia Oreiro: busque una noche cualquiera, póngala "Pasito a pasito con… Gilda" de punta a punta, y después se da el gusto de mirar "Gilda" (2016). El disco explica la canción. La película explica a la mujer que estaba detrás de la canción. Y la canción, finalmente, explica por qué seguimos hablando de ella treinta años después. Nada mal para una maestra jardinera que un día respondió un aviso.
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