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Lunes, 5 de octubre de 2026
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La carrera por llegar al barco: claves para no quedarse en tierra cuando el destino es la Antártida

La temporada alta de cruceros hacia el continente blanco ya está en marcha desde Ushuaia. Antarpply Expeditions advierte sobre los márgenes para llegar a tiempo, la exigencia física para subir a los Zodiac y los cambios de último momento que puede imponer el clima.

AG
Aníbal GuantayFrontera y comercio · · 3 min de lectura
La carrera por llegar al barco: claves para no quedarse en tierra cuando el destino es la Antártida

En el puerto de Ushuaia, los cruceros rumbo a la Antártida empiezan a completar sus primeras salidas del verano austral y, según cuentan en la propia terminal, el movimiento de pasajeros crece a medida que avanzan noviembre y diciembre. Lo que pocos repiten antes de comprar el pasaje es que la aventura, en los hechos, arranca mucho antes de pisar la cubierta del buque. Para los que sueñan con ver pingüinos y témpanos, la preparación previa puede ser la diferencia entre embarcar o quedarse mirando el barco desde el muelle.

Teo Gounaris, director ejecutivo de Antarpply Expeditions, lo resume con una frase que repite a cada consulta: hay que llegar a Ushuaia uno o dos días antes de la fecha de embarque. "Una demora en el vuelo o una cancelación de último momento te puede dejar afuera del barco sin posibilidad de reprogramación", advierte. La sugerencia, dicen en la empresa, no es un capricho comercial: la cadena logística en el fin del mundo suele funcionar con márgenes muy finos y no hay vuelos cada hora.

Qué revisar antes de subir al buque

  • Seguro de viaje específico para la Antártida, con cobertura de evacuación y atención en zonas remotas.
  • Ropa por capas, ya que la temperatura cambia varias veces durante la travesía y los desembarcos.
  • Buotas de agua, parkas y equipos especiales que entrega cada operador: consultar antes qué está incluido y qué no.
  • Elección de camarote: los ubicados en la parte baja y central del barco suelen moverse menos; los altos ofrecen mejores vistas pero sienten más el oleaje.
  • Movilidad física suficiente para subir y bajar de los botes neumáticos Zodiac y caminar por costas irregulares.

Una vez a bordo, la navegación sale por el Canal Beagle y, después de dejar atrás el Beagle, encara el famoso Pasaje de Drake, ese tramo de mar abierto que separa Sudamérica de la Península Antártica y al que los viajeros atribuyen -según el día- tanto malestares como anécdotas. La rutina a bordo incluye charlas del equipo de expedición sobre la geografía, la fauna, la historia del continente y, sobre todo, las estrictas reglas ambientales que rigen cada desembarco. El Tratado Antártico y los protocolos de la Asociación Internacional de Operadores Turísticos Antárticos pesan en cada decisión.

Si el clima acompaña, Antarpply procura organizar hasta dos salidas diarias de alrededor de tres horas cada una. Los Zodiac -esas lanchas inflables de casco rígido- son la herramienta clave: permiten llevar grupos reducidos a costas donde el buque no puede arrimar. Las actividades van desde caminatas suaves sobre rocas y nieve hasta la observación silenciosa de glaciares, colonias de pingüinos, focas, aves marinas y, con algo de suerte, ballenas. El capitán es, en última instancia, quien decide si se sale o no: viento, oleaje y presencia de hielo pueden obligar a cambiar el plan sobre la marcha.

“El recorrido previsto puede modificarse por el viento, el oleaje o la presencia de hielo. Las decisiones finales corresponden al capitán.”Teo Gounaris, CEO de Antarpply Expeditions

Durante los desembarcos rigen distancias mínimas con los animales y está prohibido tocarlos o alimentarlos. También se aplican protocolos de bioseguridad para evitar llevar o traer semillas, tierra o microorganismos de un sitio a otro. El buque insignia de la empresa, el Ushuaia, tiene capacidad para 90 pasajeros distribuidos en 46 cabinas y suites, y cuenta con comedor, biblioteca, salón de observación y sala de conferencias. Para los operadores, el negocio es indisociable del cuidado ambiental: el continente, recuerdan, no admite visitantes imprudentes.

AG
Aníbal GuantayFrontera y comercio

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